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agustin rojas

Pérou
Membre depuis 20 mois
“REPORTANDOSE”
Una vez un Sacerdote estaba dando un recorrido por la
Iglesia al mediodía… al pasar por el altar decidió
quedarse cerca para ver quién había venido a orar.
En
ese momento se abrió la puerta; el sacerdote frunció el
entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pasillo;
el hombre estaba sin afeitarse desde...
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“REPORTANDOSE” Una vez un Sacerdote estaba dando un recorrido por la Iglesia al mediodía… al pasar por el altar decidió quedarse cerca para ver quién había venido a orar. En ese momento se abrió la puerta; el sacerdote frunció el entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pasillo; el hombre estaba sin afeitarse desde hace varios días, vestía una camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a deshilachar. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue. Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al mediodía, estaba en la Iglesia cargando una maleta… se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir. Enciende los parlantes
Moins
Par agustin rojas
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Publiée le 20 Sept. 2010
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LA NIÑA LISTA
Alexander AFANASIEV
Dos hermanos marchaban juntos por el mismo camino.
Uno de ellos era pobre
y montaba una yegua; el otro, que era rico, iba montado sobre un caballo.
Se pararon para pasar la noche en una posada y dejaron sus monturas en el
corral.
Mientras todos dormían, la yegua del pobre tuvo un potro, que rodó...
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LA NIÑA LISTA Alexander AFANASIEV Dos hermanos marchaban juntos por el mismo camino. Uno de ellos era pobre y montaba una yegua; el otro, que era rico, iba montado sobre un caballo. Se pararon para pasar la noche en una posada y dejaron sus monturas en el corral. Mientras todos dormían, la yegua del pobre tuvo un potro, que rodó hasta debajo del carro del rico. Por la mañana el rico despertó a su hermano, diciéndole: – Levántate y mira. Mi carro ha tenido un potro. El pobre se levantó, y al ver lo ocurrido exclamó: – Eso no puede ser. ¿Dónde se ha visto que de un carro pueda nacer un potro? El potro es de mi yegua. El rico le repuso: – Si lo hubiese parido tu yegua, estaría a su lado y no debajo de mi carro. Así discutieron largo tiempo y al fin se dirigieron al tribunal. El rico sobornaba a los jueces dándoles dinero, y el pobre se apoyaba solamente en la razón y en la justicia de su causa. Tanto se enredó el pleito, que llegaron hasta el mismo zar, quien mandó llamar a los
Moins
Par agustin rojas
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Publiée le 20 Sept. 2010
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