LUIS GARCÍA MONTERO
Completamente viernes
Por detergentes y lavavajillas,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos.
Quien se acerque a mi casa
Puede encontrar un día
Completamente viernes.
Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle
y está la catedral
tomada...
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LUIS GARCÍA MONTERO Completamente viernes Por detergentes y lavavajillas, por los cristales limpios, por la mesa sin papeles, libretas ni bolígrafos, por los sillones sin periódicos. Quien se acerque a mi casa Puede encontrar un día Completamente viernes. Como yo me lo encuentro cuando salgo a la calle y está la catedral tomada por el mundo de los vivos y en el supermercado junio se hace botella de ginebra, embutidos y postre, abanico de luz en el quiosco de la floristería, ciudad que se desnuda completamente viernes. Así mi cuerpo, que se hace memoria de tu cuerpo y te presiente, en la inquietud de todo lo que toca, en el mando a distancia de la música, en el papel de la revista en el hielo deshecho,
Moins
Par antonia.berenguel
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Publiée le 13 Mai 2009
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Instrucciones para emborronar la hipoteca
(Marta Sanz)
Los que hemos leído sabemos que una de las escenas culminantes de Caperucita
Roja es esa en la que la niña encuentra un poco rara a la abuelita que la espera en la cama.
La recorre de arriba abajo y se interesa por el tamaño de los ojos, de las manos, de las
orejas, hasta que...
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Instrucciones para emborronar la hipoteca (Marta Sanz) Los que hemos leído sabemos que una de las escenas culminantes de Caperucita Roja es esa en la que la niña encuentra un poco rara a la abuelita que la espera en la cama. La recorre de arriba abajo y se interesa por el tamaño de los ojos, de las manos, de las orejas, hasta que por fin llega a la boca y, ante la afirmación –que es realmente una pregunta–: “Abuelita, qué boca más grande tienes”, el lobo, embozado de viejecita entre puntillas, exclama: para comerte mejor. Cuando a mí me preguntan para qué o por qué leer, siento la tentación de gritar, un poco babeante y ávida: “Para comerte mejor”. Y para besarte mejor y para tocarte mejor y para separar el grano de la paja y saber cómo se hacen por dentro de los discursos, como los bollos de la bruja, esta vez, de la casita de chocolate, los discursos que parecen dulces o intrascendentes, los que ya ni siquiera oímos y, sin embargo, están por encima o por debajo de las cosas. “Por
Moins
Par antonia.berenguel
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Publiée le 13 Mai 2009
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